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Naturaleza y símbolos

Descubriendo el ambar

Publicado el 28 junio, 2017
Naturaleza y símbolos

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Hay una sustancia tan extraña y tan hermosa que cuando la gente la encuentra piensa que ha encontrado algo mágico. Su magia es real porque este material ha viajado en el tiempo trayendo consigo pasajeros de un pasado distante que tienen historias maravillosas que contarnos.

Esta sustancia extraordinaria nos fascinó desde la primera vez que la vimos. Lo que nos hice enamorar del ámbar fue lo que descubrimos en su interior, había vestigios de antigua vida conservados con un detalle sorprendente.  Surgían miles de preguntas… ¿de qué mundo venia? Debía haber vivido hacía muchos años… ¿Cuántos? El ámbar se hizo famoso en todo el mundo a raíz de la película Jurassic Park. Recuerdo el impacto que nos causó cuando la vimos en el cine, en su momento. ¿Sería posible que se pudiera extraer el ADN de aquellas especies conservadas en el tiempo durante miles de años para clonar seres vivos ya extinguidos o era tan solo ficción? La idea parecía creíble y totalmente lógica.

Etimológicamente el nombre Ámbar proviene del árabe, significa “lo que flota en el mar”

Sabemos que el ámbar sale de rocas, de los lechos de los mares, a cierta distancia de la costa pero la gente no lo encuentra hasta que aparece en ella arrastrado por las olas, incluso algunos llevan conchas enganchadas. La gente lleva recogiendo estos trocitos hace miles de años.

En la edad de piedra el ámbar no fue valorado en un sentido funcional, sino en otro muy distinto. Se pensaba que poseía propiedades místicas o mágicas siendo utilizado por muchas culturas como talismán o remedio medicinal. Su gran belleza es la responsable de que haya sido considerado una sustancia preciosa, y por su origen misteriosa era estimado como protección divina, contra diversos daños.

En el año 77 d.C un gran naturalista romano, Plinio el viejo, hizo un experimento. Prendió fuego a un trocito de ámbar y descubrió que su olor era a resina de pino.

La resina de pino brota del árbol y forma una pasta espesa, pasado el tiempo, el clima cambia, el árbol muere y termina esparciendo su esencia sobre la tierra. La resina que un buen día manó del árbol se ha endurecido y ha quedado fosilizada por la acción del tiempo, convirtiéndose en el ámbar.

Es difícil imaginar una capsula del tiempo más perfecta que esta. Es mágico.