Nosotras


Somos Gemma y Raquel,
Hermanas y creadoras de Neraidas. Inquietas, polifacéticas y soñadoras. Desde pequeñas hemos estado muy unidas, compartiendo muchas de nuestras aficiones por el mundo del arte. Las dos estudiamos Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y al mismo tiempo también exploramos el mundo de la música en varios proyectos comunes.

En 2013 nació Neraidas y desarrollamos una técnica propia que fusiona la resina y la joyería, utilizando también vidrio soplado y otros materiales para crear micro mundos con los elementos de la naturaleza. Hemos trabajado y aprendido estas técnicas de forma autodidacta para conseguir crear un lenguaje artístico propio.

Raquel


Siempre me ha gustado bailar, pintar, cantar, disfrazarme y jugar con las formas y los colores. Explorar todas las formas artísticas para expresarme.

De pequeña hacía brazaletes efímeros con flores, mi sueño era ser diseñadora. Tenía mis cajitas de tesoros encontrados en la naturaleza y un baúl secreto con todos mis disfraces y joyas. Cada día me preguntaba cuántas estrellas había en el cielo y cómo de grande era el universo. Podía pasar horas fascinada observando cómo vive una hormiga en su diminuto mundo o cómo una mariposa recoge el néctar de una flor. Mis fines de semana en plena montaña durante la infancia, fueron un regalo mágico que me permitió explorar y jugar libremente en la naturaleza con otros niños.

Antes de dedicarme a Neraidas, impartí talleres para niños sobre Arte y Creatividad durante varios años, realicé un Postgrado en Arteterapia por la Universidad de Girona y más tarde trabajé con personas con discapacidad. Me gusta explorar sobre mi misma y sigo descubriendo cada día más. He asistido a talleres de yoga, meditación y crecimiento personal. Recientemente viajé a Irlanda dónde hice una experiencia en una granja ecológica con una familia nativa. Aprendí a cultivar mis propios alimentos y disfruté de la satisfacción de trabajar y sentir la tierra de una forma tan cercana.

“Disfruto de las pequeñas cosas de la vida,
las más simples. Un paseo en bici por el bosque,
un té con menta acompañada de un buen libro
o ver un atardecer ”

Gemma


Desde mi infancia he sentido la necesidad de comunicar a través de las formas y los colores, un lenguaje más antiguo que la propia palabra. El lápiz y el pincel fueron para mi las primeras herramientas de conexión con el mundo y el refugio de mi alma. Ese espacio de luz, de paz y de silencio dónde poder ser yo misma y seguir cultivando hasta día de hoy, esa niña curiosa, despierta, deseosa de aprender y de explorar el mundo que le rodea.

Otra de mis pasiones era hacer experimentos e inventar cosas. Pasaba horas creando artilugios mágicos como platillos volantes, móviles con recortables y marionetas articuladas de papel. Más tarde aparecieron en mi vida la música y la escritura. Disfrutaba cantando, experimentando con los sonidos de un teclado para crear melodías, escuchando música, bailando, escribiendo pequeños relatos y poemas. Así me fui abriendo al mundo y así fui conectando con lo que soy.

Siempre me sentí muy unida a la Naturaleza. De pequeña disfrutaba de largos paseos por el bosque con mi madre y me maravillaba contemplando las flores, las piñas, las hojas de los arboles y los frutos silvestres. Ella fue la primera que me transmitió su valor mas sacro.
Tenía una colección de minerales y me encantaba recoger cristales pulidos de colores en la orilla de playa y guardarlos en mi cajita de los tesoros.

Mi bisabuela , que también fue mi ángel, a los pocos años de edad me regaló un pequeño botón antiguo con flores preservadas en su interior que me sigue acompañando siempre y que aún me fascina cuando lo miro.

He viajado por distintos países del mundo y a los 17 años me fui a América, dónde las experiencias que allí viví me enriquecieron profundamente y sembraron en mi la semilla de la transformación durante los años venideros.

He peregrinado en varias ocasiones por el Camino de Santiago, que me ha enseñado a ser paciente y a saber fluir con la vida sin aferrarme a lo material.

En el proyecto final de carrera investigué en profundidad sobre lo femenino y su conexión con el agua, presentado una serie de cuadros de técnica mixta con mujeres de agua inspiradas en el personaje literario de Shakespeare Ophelia en Hamlet, utilizando por primera vez un material similar a la resina para emular el efecto acuoso, algo que más tarde aportaría a Neraidas.

Paralelamente a la faceta visual, he trabajado como cantante solista en diversos grupos e impartido clases de canto en escuelas, hasta volcarme de lleno con Neraidas.